“PROYECTO 43.2”

Recomendada si te gusta discutir con tus acompañantes, si veías Vaya Semanita o si te mueres por un buen marmitako


Hace unas semanas estuve en la sala Mirador viendo “Proyecto 43.2”, una obra valiente sobre ETA, la sociedad vasca y las relaciones personales estropeadas y viciadas por el llamado conflicto vasco que ha distanciado en muchas ocasiones a amigos, vecinos y miembros de las propias familias.

Asistir a la sala Mirador es un acierto asegurado. La calidad de la selección de las obras en este pequeño espacio, bueno no tan pequeño pero tampoco un gran teatro al uso, se realiza con mucho criterio y mimo. Todas las piezas que he podido disfrutar en la Mirador han sido destacables. Diferentes temáticas, estilos y registros, pero siempre brillantes. Por no hablar del compromiso social y humano de la mayoría de los actos programados en este espacio. Todos ellos seleccionados bajo la premisa que te grita el mural que encuentras en la entrada de la corrala que da acceso a la sala: “Cuando el parlamento es un teatro, los teatros deben ser parlamentos”.

mirador mural

Siempre me ha interesado la llamada “temática vasca”. No me gusta este término, como no me gustan todos los tópicos que escucho a menudo sobre los vascos, las reivindicaciones territoriales y el terrorismo, que se suelen meter en un mismo saco llegando a simplificaciones y asociaciones como que si defiendes el nacionalismo eres de ETA, si te posicionas a favor del respeto de la legalidad en el tratamiento de los presos de la banda terrorista estás a favor del terrorismo o si hablas sobre el maltrato policial en la zona te miren raro y te llamen “abertzale“, porque eso también es ser terrorista.

proyecto 43.2

Proyecto 43.2 refleja muy bien todos los matices que existen dentro de una realidad diversa. Un asunto que a quien más ha perjudicado es a los propios ciudadanos del País Vasco que han convivido y conviven con asesinatos, con detenciones, con falta de libertad de expresión (muchas veces autoimpuesta) o con la obligación de no hablar sobre algunos temas que llevan a discusiones o malentendidos.

Una viuda cuyo marido fue asesinado, una hija que tiene como novio a un simpatizante de ETA y dos amigos inseparables desde niños que crecen alejados y se distancian por ideas y actos. Todos ellos reunidos en un txoko a comer. El pasado volverá y el espectador podrá ver una misma historia desde las diferentes perspectivas de los personajes. Reflexiones sobre la amistad, la capacidad de perdonar, la necesidad de entendimiento o los diferentes modos de superación personal.

Y para finalizar, marmitako para todos. El publico puede degustar junto a los actores el guiso que los personajes preparan durante la función y que ha ido impregnando de olor toda la sala. ¿Alguien se resiste?

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

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