Juegos para toda la familia

Recomendada para psicópatas, sádicos y para todos aquellos que reconocen en sí mismos todo lo bueno y lo malo del mundo


‘Juegos para toda la familia’ es fruto de la labor de investigación teatral del Laboratorio Rivas Cherif, del que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog. La advertencia inicial: “La obra contiene escenas y expresiones que pueden herir la sensibilidad del espectador” pone a todos sobre aviso. Es más, quizá suena un poco exagerada, salvo para las mentes más obtusas. Lo que sí queda claro desde el principio es la intención de su autor del texto, Sergio Martínez Vila, de hacernos reflexionar acerca de las relaciones de poder y sometimiento entre las personas más pobres y las más ricas del mundo, de toda la violencia y degeneración que se encuentra a nuestro alrededor, y de cómo el ser humano es a veces insaciable en sus más detestables instintos.

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Dirigido por Juan Ollero, este montaje nos cuenta la historia de una familia rica y poderosa, cuya influencia se remonta siglos atrás, que al tener todo lo imaginable disponible a su alcance traspasa cualquier frontera moral para satisfacer sus ansias violentas, sexuales y de entretenimiento. En escena vemos a tres de sus miembros: Papá, interpretado por Miquel Insua, Mamá, por Lola Manzano, y el Nene, en manos Daniel Jumillas. Los tres logran desde el inicio colarse en nuestra imaginación y darnos miedo, aun en los primeros minutos en los que no tenemos claro qué está pasando. Les acompaña la Nana, encarnada por Mercedes Castro, que sirve y facilita todo lo que sus señores desean. Y pronto aparecen Hani y Sami, dos refugiados sirios que la familia ha conseguido para entretenerse. Lolo Diego y Ángela Boix les dan vida y sus interpretaciones destacan por encima del resto, quizá porque logran que sin entender lo que dicen sepamos claramente lo que intentan transmitirnos.

Aunque a ratos la propuesta flojee con excesivas explicaciones en el texto y algunas interpretaciones titubeantes, ‘Juegos para toda la familia’ engancha y te envuelve como el mejor thriller. Gran parte de este éxito se debe a la escenografía y vestuario de David Orrico, que recuerda a Funny Games de Michael Haneke. Colores planos y fríos, así como líneas rectas, asfixiantes, inquietantes y perturbadoras.

‘Juegos para toda la familia’ puede verse en Madrid en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional hasta el 30 de diciembre. Un buen y sádico plan para salir de golpe del ambiente navideño consumista y, al menos, poder reflexionar acerca de las atrocidades del mundo más allá de los anuncios sensibleros que las ONG emiten estos días en la televisión o de las campañas de recogidas de alimentos que están pensadas más para satisfacer el ego de quien ayuda que para solucionar ningún problema.

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

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Bodas de sangre

Recomendada para infieles, y para quiénes observan que en la historia lo moderno es antiguo y el mundo es mera repetición cíclica


Las Bodas de Sangre de Pablo Messiez, que pueden verse desde hace unos días y hasta el 10 de diciembre en el Teatro María Guerrero de Madrid, ofrecen una visión diferente a la habitual del texto de Federico García Lorca. Esta contemporaenización realizada por uno de los dramaturgos más afamados de la escena actual se prometía como uno de los estrenos de esta temporada. Y, sin duda, estamos ante una versión atrevida y valiente, pero también algo irregular en potencia dramática y floja en algunos momentos.

La propuesta se abre con un monólogo extra, tomado de la ‘Comedia sin título’ también de Lorca que sirve como prólogo. La muerte, encarnada por Carla Faci, recita este texto con la intención de remover al espectador, de hacerle cuestionarse el porqué asiste al teatro, o qué espera de ello. Desnuda, la actriz logra inquietar a un público demostradamente infantil que se ve sobrepasado por la imagen de una mujer normal sin ropa que les pregunta en escena si han llegado hasta ahí para divertirse, o para que les entretengan.

A continuación, da comienzo la versión de Bodas de Sangre. El punto fuerte durante toda la representación es la escenografía de Elisa Sanz. Onírica, potente y tremendamente lorquiana, a la par que actual. La propuesta estética es sublime. No se trata de mero artificio ni complemento. Es teatro y drama visual. Los colores planos, las texturas, ese blanco cegador del inicio, las placas que caen del cielo y componen las escenas, todo es mágico y evocador. También el bosque del final, con espejos, o el reflejo del público que se mete en escena hacia el final de la obra. El juego de luces y el sonido de Paloma Parra y Óscar G. Villegas, respectivamente, son también una maravilla.

En escena se mezcla la tradición y la modernidad. No se trata de un viaje de Bodas de Sangre al momento actual, sino de una conexión entre pasado y presente. Messiez ha recortado el texto y su propuesta viene dada por una sucesión de escenas, con un estilo cinematográfico, que se encadenan unas con otras. Todas ellas emanan la poesía necesaria para representar a Lorca y en algunos momentos, quizá los más oníricos, recuerdan bastante al reciente y espléndido montaje de El público de Álex Rigol,a que estuvo hace unos meses en La Abadía.

El momento de la boda es el punto álgido de la obra. La posición de los actores en escena, sus movimientos, los colores elegidos y los elementos dispuestos conforman una imagen bella y estética con gran poder emotivo. Se añaden aquí el poema Cielo vivo, de Poeta en Nueva york, que el padre regala a los novios durante la boda, y El pequeño vals vienes musicado que se hizo popular por la versión de Leonard Cohen.

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Durante la hora y media que dura esta versión, los actores hacen trabajos bastante correctos, aunque también decaen según va flojeando la propuesta. Gloria Muñoz, que hace de la madre del novio, Estefanía de los Santos, la criada, y Guadalupe Álvarez Luchia, la mujer de Leonardo, son sin duda las 3 actrices que sobresalen en escena.

En definitiva, resulta interesante la propuesta de Messiez, pero quizá no ha logrado cumplir las altas expectativas con las que todos nos habíamos acercado al teatro a tenor de los comentarios que se oían en el patio de butacas al finalizar la representación. De todos modos, cabe alabar una propuesta tan valiente, de un texto tan conocido y fácilmente criticable.

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

Dentro de la tierra

Recomendada para supersticiosos, curanderas y amantes de la comida ecológica


El Teatro Valle-Inclán de Madrid, una de las sedes del Centro Dramático Nacional en la capital, acoge hasta el próximo 19 de noviembre la representación de Dentro de la Tierra, el texto con el que el almeriense Paco Bezerra obtuvo el premio Calderón de la Barca en 2007 y el Nacional de Literatura Dramática en 2009 y que hasta ahora estaba inédito en España. El encargado de llevarlo a escena ha sido Luis Luque que dirige un montaje que emana lirismo y un mundo onírico cargado de realidades.

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La mención a la procedencia del autor del texto no es casual. Esta obra respira tierra, sol e invernaderos. Las tradiciones, las supersticiones y los convencionalismos atraviesan la trama. Y la historia de amor que hilvana todo el argumento se convierte en una excusa para reflejar un mundo concreto, un drama que bebe de los clásicos, y que con el detalle de lo más local y pintoresco nos habla de temas universales.

Entre el sueño y la realidad, el protagonista de Dentro de la Tierra, Indalecio, es un chico incomprendido por su familia, propietarios de grandes extensiones de plantaciones de tomates que se han ido forjando su fortuna con el sudor de su frente y grandes sacrificios. Indalecio no comparte sus ideales y sus familiares no le entienden a él. Los choques desembocan en grandes desencuentros en los que lo tradicional es cuestionado.

Los temas tratados son locales y a la vez aplicables a muchos otros lugares: ¿quién no conoce una población que se opone a cerrar la fábrica que les da trabajo pese a saber que a su vez dicha industria está matando lentamente a sus habitantes? ¿quién no se aprovecha directa o indirectamente de que grandes cantidades de inmigrantes trabajen por sueldos míseros y en condiciones inhumanas en diversas tareas que facilitan la vida tal y como la conocemos? ¿quién no ha visto como la diferencia no es aceptada ni tolerada en la sociedad?

El elenco, formado por Samy Khalil como Indalecio, Mina El Hammani como Farida, Jorge Calvo Raúl Prieto y Chete Lera como los hermanos y padres del protagonista, Pepa Rus como Mercedes y Julieta Serrano como La Quinta, realiza un buen trabajo realzado por una espléndida puesta en escena de Mónica Boromello. Con un punto surrealista, el espectador es trasladado al interior de un invernadero con un toque extraterrestre, sofocante y árido como la tierra en la que se inspira.

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La familia, que no siempre es el apoyo más importante de una persona sino que puede ser su peor lastre; la locura, que muchas veces depende del punto de vista del que observa, y la identidad, en todas sus vertientes, son los grandes temas de esta obra con aire lorquiano ambientada en un mundo rural y vulgar que se mueve por la fe y los rituales. Una interesante y personal propuesta que lleva a escena el universo de uno de los jóvenes dramaturgos españoles más interesantes del momento.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

 

 

En la orilla

Recomendada para especuladores e inversores de medio pelo, y también para todos que van al Levante y observan con estupor lo que algunos calificamos como horror urbanístico

 


La crisis económica resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria sacó a la luz todas las miserias de un país y de unos ciudadanos que, por acción u omisión, al menos por connivencia, contribuimos de algún modo a montar un gran puzle de especulación, inversiones, influencias y corrupciones. Un mundo egoísta e individualista que acabó por explotar y lanzarnos a la cara toda la mierda de la que estaba compuesto.

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In memoriam. La quinta del biberón

Recomendada para antibelicistas y para todos aquellos que saben que las guerras son siempre injustas y despiadadas, sea cual sea el bando elegido

 


Resulta curioso que una obra protagonizada al completo por soldados, enmarcada por discursos y cantos que alientan a la guerra y complementada con música bélica se convierta en un himno claramente antibelicista. ‘In memoriam. La quinta del biberón’ cuenta la historia de 30.000 jóvenes de unos 17 años que durante la Guerra Civil española fueron llamados a formar parte del ejército defensor de la República y puestos en primera línea de fuego en una de las batallas más decisivas de la contienda, la batalla del Ebro.

A mediados de 1938, las tropas franquistas dominaban gran parte de la península y tras las numerosas bajas se reclutaron de manera forzosa a todos estos jóvenes. En base a testimonios de supervivientes recogidos por Lluís Pasqual, creador del texto y director del espectáculo, la obra nos muestra la historia de 6 de ellos, como ejemplo de las múltiples vidas truncadas y desbaratadas por la contienda.

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Los jóvenes actores Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Àvila, Eduardo Lloveras, Lluís Marquès y Joan Solé, de la Kompanyia Lliure, les dan vida. De manera excelente, nos permiten viajar desde el momento en el que les reclutan, mostrándonos sus inquietudes y proyectos vitales, pasando por los tiempos de compañerismo y convivencia antes de la batalla, hasta el trágico final de la lucha perdida, la muerte, la huida y el salvajismo.

Les acompañan en escena seis especialistas en música barroca que ponen banda sonora en directo a cada parte de la obra, quizá la mejor forma de transmitir los sentimientos de las personas en este tipo de situaciones. Y como telón de fondo aparece un cuidado trabajo de videoescena que sitúa a los personajes e introduce a la vez las manifestaciones reales de los dirigentes de ambos bandos. La escenografía e iluminación están tan cuidadas que logran que el público se atrinchere directamente con los protagonistas.

Se trata de un texto que nos recuerda que mientras que los ideólogos alientan el combate, siempre desde la retaguardia, los que pierden suelen ser los de siempre. Escojan el bando que escojan. Puede que el exilio de muchos políticos e intelectuales republicanos fuera una gran condena para ellos, sin duda, pero los miles de muertos por una guerra que se veía perdida, los jóvenes forzados a luchar por un trozo de tierra, fueron los verdaderos perjudicados en esta historia. Ellos y todas sus familias. Tanto los que perdieron la vida como los apresados o confinados en campos de concentración a su huida, tuvieron sin duda peor suerte.

descarga-1‘In memoriam. La quinta del biberón’ se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramatico Nacional en Madrid hasta el próximo 12 de marzo. El martes 7 de marzo, a las 19.00, se realizará un encuentro con el público de acceso gratuito.  No se la pierdan.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Recomendada para todos los espectros que vagan por Madrid en busca de un plan que les ayude a materializar ideas y carcajadas

 


Ernesto Caballero dirige Jardiel, un escrito de ida y vuelta, su adaptación de Un marido de ida y vuelta, que mezcla la trama de la conocida obra de Enrique Jardiel Poncela con pinceladas de la vida del dramaturgo madrileño en los entreactos. Con esta idea, a lo largo de la función vamos conociendo el lado más humano de Jardiel que se introduce dentro de su propia obra y nos ofrece su personal visión de algunos de los episodios más conocidos de su vida, como las acusaciones de apoyo a la dictadura franquista o su indignación por la copia del argumento de su obra por parte de Noel Corward.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta cuenta la historia de Leticia y Paco, una pareja burguesa que celebra una fiesta de disfraces en su casa. Durante la celebración, Paco muere, no sin antes hacer prometer a su amigo Pepe Yepes que no se casará con su mujer cuando él falte. Y, como es previsible, Pepe no cumple su promesa.

Como en toda obra de Jardiel, el humor absurdo, inteligente e imprevisible impregna toda la trama. Los personajes, ciertamente neuróticos, hacen reír al público, a la vez que las incursiones del personaje del autor dentro de su propia obra introducen el lado personal, las dudas, penurias e inquietudes de uno de los autores dramáticos españoles más prolíficos del sigo XX. El humor como evasión, de las situaciones penosas externas y también de la tristeza íntima, o como catalizador que permite comprender la realidad aún mejor que las propias descripciones realistas.

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El elenco de la obra, compuesto por 14 actores en 19 papeles, realiza un trabajo cuidado, medido y muy efectivo, clave en este tipo de piezas que no deben pasar la fina línea que existe entre el humor inteligente y las simplezas. Sus interpretaciones sobresalen por encima de todo. Sin desmerecer al resto, destaca especialmente Lucía Quintana, en el alocado papel de Leticia y de Eloísa (de Eloísa está debajo de un almendro), Paco Déniz, como Pepe y el propio Jardiel, y Juan Carlos Talavera, como el cenizo Díaz.

La escenografía es también un elemento clave. Paco Azorín es el responsable de la idea de reproducir el propio teatro María Guerrero dentro del escenario, sorprendente y muy vistosa. Y los vestuarios, originales y diversos, nos llevan de lleno a un mundo recargado, onírico, espectral y dramático.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta nos ofrece una buena oportunidad para disfrutar del teatro, para contagiarse de buen humor y salir del espléndido María Guerrero con una sonrisa. La obra estará en cartel hasta el 12 de febrero en Madrid.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón