En la orilla

Recomendada para especuladores e inversores de medio pelo, y también para todos que van al Levante y observan con estupor lo que algunos calificamos como horror urbanístico

 


La crisis económica resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria sacó a la luz todas las miserias de un país y de unos ciudadanos que, por acción u omisión, al menos por connivencia, contribuimos de algún modo a montar un gran puzle de especulación, inversiones, influencias y corrupciones. Un mundo egoísta e individualista que acabó por explotar y lanzarnos a la cara toda la mierda de la que estaba compuesto.

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In memoriam. La quinta del biberón

Recomendada para antibelicistas y para todos aquellos que saben que las guerras son siempre injustas y despiadadas, sea cual sea el bando elegido

 


Resulta curioso que una obra protagonizada al completo por soldados, enmarcada por discursos y cantos que alientan a la guerra y complementada con música bélica se convierta en un himno claramente antibelicista. ‘In memoriam. La quinta del biberón’ cuenta la historia de 30.000 jóvenes de unos 17 años que durante la Guerra Civil española fueron llamados a formar parte del ejército defensor de la República y puestos en primera línea de fuego en una de las batallas más decisivas de la contienda, la batalla del Ebro.

A mediados de 1938, las tropas franquistas dominaban gran parte de la península y tras las numerosas bajas se reclutaron de manera forzosa a todos estos jóvenes. En base a testimonios de supervivientes recogidos por Lluís Pasqual, creador del texto y director del espectáculo, la obra nos muestra la historia de 6 de ellos, como ejemplo de las múltiples vidas truncadas y desbaratadas por la contienda.

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Los jóvenes actores Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Àvila, Eduardo Lloveras, Lluís Marquès y Joan Solé, de la Kompanyia Lliure, les dan vida. De manera excelente, nos permiten viajar desde el momento en el que les reclutan, mostrándonos sus inquietudes y proyectos vitales, pasando por los tiempos de compañerismo y convivencia antes de la batalla, hasta el trágico final de la lucha perdida, la muerte, la huida y el salvajismo.

Les acompañan en escena seis especialistas en música barroca que ponen banda sonora en directo a cada parte de la obra, quizá la mejor forma de transmitir los sentimientos de las personas en este tipo de situaciones. Y como telón de fondo aparece un cuidado trabajo de videoescena que sitúa a los personajes e introduce a la vez las manifestaciones reales de los dirigentes de ambos bandos. La escenografía e iluminación están tan cuidadas que logran que el público se atrinchere directamente con los protagonistas.

Se trata de un texto que nos recuerda que mientras que los ideólogos alientan el combate, siempre desde la retaguardia, los que pierden suelen ser los de siempre. Escojan el bando que escojan. Puede que el exilio de muchos políticos e intelectuales republicanos fuera una gran condena para ellos, sin duda, pero los miles de muertos por una guerra que se veía perdida, los jóvenes forzados a luchar por un trozo de tierra, fueron los verdaderos perjudicados en esta historia. Ellos y todas sus familias. Tanto los que perdieron la vida como los apresados o confinados en campos de concentración a su huida, tuvieron sin duda peor suerte.

descarga-1‘In memoriam. La quinta del biberón’ se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramatico Nacional en Madrid hasta el próximo 12 de marzo. El martes 7 de marzo, a las 19.00, se realizará un encuentro con el público de acceso gratuito.  No se la pierdan.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Recomendada para todos los espectros que vagan por Madrid en busca de un plan que les ayude a materializar ideas y carcajadas

 


Ernesto Caballero dirige Jardiel, un escrito de ida y vuelta, su adaptación de Un marido de ida y vuelta, que mezcla la trama de la conocida obra de Enrique Jardiel Poncela con pinceladas de la vida del dramaturgo madrileño en los entreactos. Con esta idea, a lo largo de la función vamos conociendo el lado más humano de Jardiel que se introduce dentro de su propia obra y nos ofrece su personal visión de algunos de los episodios más conocidos de su vida, como las acusaciones de apoyo a la dictadura franquista o su indignación por la copia del argumento de su obra por parte de Noel Corward.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta cuenta la historia de Leticia y Paco, una pareja burguesa que celebra una fiesta de disfraces en su casa. Durante la celebración, Paco muere, no sin antes hacer prometer a su amigo Pepe Yepes que no se casará con su mujer cuando él falte. Y, como es previsible, Pepe no cumple su promesa.

Como en toda obra de Jardiel, el humor absurdo, inteligente e imprevisible impregna toda la trama. Los personajes, ciertamente neuróticos, hacen reír al público, a la vez que las incursiones del personaje del autor dentro de su propia obra introducen el lado personal, las dudas, penurias e inquietudes de uno de los autores dramáticos españoles más prolíficos del sigo XX. El humor como evasión, de las situaciones penosas externas y también de la tristeza íntima, o como catalizador que permite comprender la realidad aún mejor que las propias descripciones realistas.

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El elenco de la obra, compuesto por 14 actores en 19 papeles, realiza un trabajo cuidado, medido y muy efectivo, clave en este tipo de piezas que no deben pasar la fina línea que existe entre el humor inteligente y las simplezas. Sus interpretaciones sobresalen por encima de todo. Sin desmerecer al resto, destaca especialmente Lucía Quintana, en el alocado papel de Leticia y de Eloísa (de Eloísa está debajo de un almendro), Paco Déniz, como Pepe y el propio Jardiel, y Juan Carlos Talavera, como el cenizo Díaz.

La escenografía es también un elemento clave. Paco Azorín es el responsable de la idea de reproducir el propio teatro María Guerrero dentro del escenario, sorprendente y muy vistosa. Y los vestuarios, originales y diversos, nos llevan de lleno a un mundo recargado, onírico, espectral y dramático.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta nos ofrece una buena oportunidad para disfrutar del teatro, para contagiarse de buen humor y salir del espléndido María Guerrero con una sonrisa. La obra estará en cartel hasta el 12 de febrero en Madrid.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

 

 

La Cocina

Recomendada para los emigrados españoles que viven en Londres y vuelven a casa por Navidad

 


Hace unos días, asistimos a ver La Cocina, el montaje y adaptación de Peris-Mencheta del texto de Arnold Wesker que está revolucionando a la crítica teatral y que se ha tildado como una de las obras del año.

la-cocina_cartel-wpcf_300x427La Cocina nos mete de lleno en el Londres de los años 50, tras la II Guerra Mundial. En un restaurante que ofrece 1.000 comidas diarias trabajan los 26 protagonistas, con muy distintas procedencias y situaciones personales, todas ellas impregnadas de cierta desolación y desesperanza. Tras vivencias duras como pueden ser una guerra o una gran crisis, los proyectos vitales se derrumban y las personas sobreviven, no viven. Vemos aquí cierta intención de comparar la situación actual con esta de posguerra, tanto en las vidas desubicadas de los protagonistas, como en la manera de enfrentarlas. La violencia, el racismo, el alcoholismo y el machismo salen a relucir.

Acierta Peris-Mencheta en el tratamiento de los conflictos laborales, la precariedad, la desesperanza… y en la elección del potente elenco que desarrolla un buen trabajo. Los 26 intérpretes se mueven en escena con un cuidado y atractivo orden, dirigido por Chevi Muraday, que es sin duda una de las partes más potentes del montaje, junto con la escenografía de Curt Allen Wilmer.

Sin embargo, la decisión de optar por una amalgama de acentos impostados y poco creíbles, así como la superficialidad con la que se trata cada historia, hace que la obra desde el inicio tenga al espectador desconectado. El plato servido por esta cocina no llega al público. Resulta superficial y tremendamente larga. Quizá la gran expectación generada con una desmesurada campaña de marketing y comunicación ha hecho que la decepción sea más grande.

Por supuesto, tiene su mérito el gran despliegue realizado, el llamado “teatro a lo grande”, que ya pocas veces tenemos oportunidad de disfrutar por el alto coste de este tipo de producciones y lo poco rentables que suelen resultar. Sin embargo, no debemos olvidar que cada año el CDN apuesta por montajes enormes, como “Los hermanos Karamazov” de la temporada pasada o “El laberinto mágico” que contaban con un elenco no solo amplio sino brillante, que atrapaban al espectador en su butaca y que lograban que las horas de espectáculo resultasen emocionantes.

La crítica implícita al capitalismo que ofrece La Cocina puede ser quizá la respuesta al porqué no funciona. No todo es la cantidad, los grandes recursos, la pomposidad o el gran despliegue de nuevas tecnologías utilizadas. Sin duda se trata de un conjunto de buenas y potentes ideas que apostaban a caballo ganador pero que sin embargo no cuajan. Pese a eso, o gracias a la gran promoción realizada, las entradas para todas las funciones en el CDN hasta el 30 de diciembre están vendidas desde hace semanas.

Mi puntuación 2/5

2estrellas

Estela Cayón

 

El Laberinto Mágico

Recomendada para soñadores, audaces y optimistas 


En esta sociedad sin memoria, El Laberinto Mágico se convierte en una obra necesaria y valiente. Sobre la versión dramática de José Ramón Fernández y dirigida por el vitalista e intrépido Ernesto Caballero, la obra de Max Aub toma sobre las tablas del Teatro Valle Inclán del CDN toda la fuerza con la que seguro su autor la concibió.

el laber.jpgEl Laberinto Mágico es una serie de 6 novelas que Aub escribió desde su exilio en México sobre la Guerra Civil española. Los 15 actores en escena, que representan múltiples papeles, no son solo el reflejo de cómo todo el mundo de cualquier procedencia, lugar, ideología y profesión se vio empujado a participar de algún modo en una dura guerra sino también un interesante crisol que muestra España a través de sus múltiples gentes, costumbres y vivencias. Desde la pacífica, soleada y refrescante Valencia, en la que uno cree que las guerras no le van a llegar; pasando por el siempre acogedor Madrid, lleno de su gente chula y de cualquiera que desee vivir en una ciudad formada por personas de toda procedencia, y llegando a la afrancesada Barcelona donde las bombas caen mientras se disfruta del cabaret.

El elenco realiza una interpretación memorable, atravesándonos con múltiples escenas, cruzando de unos personajes a otros, de vivos a muertos, de representaciones realistas a oníricos momentos… La escenografía, que recicla elementos de producciones pasadas del CDN, y la iluminación son austeras y efectivas, acordes con una historia que si bien tiene toda la importancia del mundo no debe idealizarse ni infantilizarse. En hora y media, se resumen las innumerables escenas contadas por Aub en una selección muy cuidada, representativa de la totalidad y bien hilada. Todo ello acompañado de la música en directo de Paco Casas y Javier Conde con acordes descarnados y desnudos que refuerzan los momentos más dramáticos.

Muchos pensarán que esta obra intenta ser un texto político reivindicador del punto de vista del bando perdedor de la Guerra Civil, pero no es así. Es un canto a la vida y al respeto por la historia y nuestros antepasados. Los muertos que han formado el país que hoy somos no deben caer en el olvido y enterrarlos en la memoria solo perjudicará a las generaciones futuras. La política es pensamiento y sin pensamiento no hay nada, ni personas, solo robots con pilotos automáticos que repiten actitudes y conductas sin pensar en las consecuencias.

El proceso de creación e investigación conjunta en torno al Laboratorio Rivas Cherif llevado a cabo por el autor de esta versión, junto al director y a los actores de la pieza, ha dado como resultado una obra intensa, que golpea en lo más profundo al espectador, que respeta el estilo personal y diferenciado de Aub y que sin duda es una de las grandes propuestas de la temporada que ya acaba.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

Vida de Galileo

Recomendada para religiosos razonables, científicos chiflados y para frikis aficionados a Big Bang Theory


El paralelismo entre las vidas de Galileo y Brecht inicia la representación de esta obra escrita por el segundo en 1939. Personaje y autor se funden para hacernos ver tanto las coincidencias entre los problemas a los que ambos se enfrentaron, y la incomprensión que recibieron en su época,  como los paralelismos con la actualidad. En la piel de ambos personajes, Ramón Fontsere, con una gran interpretación, limpia y cercana.vida de galielo

El Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional, acoge esta versión de Vida de Galileo, dirigida por Ernesto Caballero, también director de la propia institución. Nos cuenta la historia del científico italiano que demostró que la Tierra gira alrededor del sol, y no al revés, contradiciendo a la doctrina de la Iglesia. Las reticencias del clero y de la sociedad de la época para ver lo Galileo ponía delante de sus ojos muestran la impotencia, injusticias y problemas que este genio vivió. Y también muestra cómo finalmente renuncia a todas sus teorías. Si lo hace para sobrevivir o para seguir investigando,  clsiaudica o gana la batalla, son reflexiones que quedan abiertas para la reflexión de cada uno. Y entre tanto, Brecht vuelve a aparecer, interrumpiendo, dando aire a las escena.

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