Espía a una mujer que se mata

Recomendada para solterones, alcohólicos y existencialistas de manual


La versión de ‘Tío Vania’ de Chéjov del argentino Daniel Veronese, que puede verse hasta el 10 de diciembre en la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán de Madrid, supone una profunda reflexión sobre el sentido de la vida, la verdad y, también, la familia. El autor adapta y dirige un montaje que enfrenta lo urbano y lo rural, el arte y la vida, la belleza y la sordidez. Los personajes de este ‘Espía a una mujer que se mata’ están aburridos, sin rumbo y dejan entrever tanto sus mezquindades como sus anhelos. La rutina les absorbe y, cada uno a su modo, desprecian al resto por desperdiciar sus vidas tanto como lo están haciendo ellos.

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El texto es la base de esta obra, cuyo peso recae en el excelente hacer de todos los actores. Serebriakov (Pedro G. de las Heras) es un profesor urbanita que mira con condescendencia al resto de personajes, a los que visita en el campo, y de los que considera que están muy por debajo de él. Su mujer, Elena (Natalia Verbeque), vive ahogada por la decisión de acompañarle, que en el presente no tiene tanto sentido como tuvo en el pasado. Vania (Ginés García Millan) ve cómo ha dejado pasar su vida en un mundo asfixiante y cerrado, mientras que su sobrina (Marina Salas) consume su juventud rodeada de un ambiente putrefacto. Completan la historia el doctor Astrov (Jorge Bosch), que intenta dar sentido e importancia a una vida insulsa, la madre de Vania (Susi Sánchez) y Teleguín (Malena Gutiérrez), que pone la nota divertida a esta gran reflexión existencial. El elenco realiza un trabajo soberbio que logra transmitir las sensaciones y pensamientos de unos personajes complejos. El texto exige gran versatilidad, cambios constantes, y todos ellos lo salvan con maestría.

Veronese también se ocupa personalmente del espacio escénico. Reciclando parte de la escenografía de otras obras suyas y con un vestuario corriente, el autor lleva la mirada hacia la psicología de los personajes. El resto no importa. Lo relevante es inocular la duda sobre lo idílico de la vida en el campo, sobre el sentido del trabajo diario, sobre la tradición, o sobre las construcciones y convenciones del mundo urbano. Asimismo, se reflexiona sobre el teatro, el significado del arte y el concepto de belleza. Metateatral, a veces, los personajes se “cuelan” es escena por lugares inesperados, cuestionan la interpretación en sí misma y homenajean a Jean Genet en un momento dado.

La vida es decepcionante, eso parece intentar decirnos ‘Espía a una mujer que se mata’. Los héroes no existen y todos somos tan patéticos como el resto de personas que observamos a nuestro alrededor. Hay halos de belleza, de esperanza, de sentido en algunos momentos, ¿es eso suficiente? No esperen respuestas.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

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