Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Recomendada para todos los espectros que vagan por Madrid en busca de un plan que les ayude a materializar ideas y carcajadas

 


Ernesto Caballero dirige Jardiel, un escrito de ida y vuelta, su adaptación de Un marido de ida y vuelta, que mezcla la trama de la conocida obra de Enrique Jardiel Poncela con pinceladas de la vida del dramaturgo madrileño en los entreactos. Con esta idea, a lo largo de la función vamos conociendo el lado más humano de Jardiel que se introduce dentro de su propia obra y nos ofrece su personal visión de algunos de los episodios más conocidos de su vida, como las acusaciones de apoyo a la dictadura franquista o su indignación por la copia del argumento de su obra por parte de Noel Corward.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta cuenta la historia de Leticia y Paco, una pareja burguesa que celebra una fiesta de disfraces en su casa. Durante la celebración, Paco muere, no sin antes hacer prometer a su amigo Pepe Yepes que no se casará con su mujer cuando él falte. Y, como es previsible, Pepe no cumple su promesa.

Como en toda obra de Jardiel, el humor absurdo, inteligente e imprevisible impregna toda la trama. Los personajes, ciertamente neuróticos, hacen reír al público, a la vez que las incursiones del personaje del autor dentro de su propia obra introducen el lado personal, las dudas, penurias e inquietudes de uno de los autores dramáticos españoles más prolíficos del sigo XX. El humor como evasión, de las situaciones penosas externas y también de la tristeza íntima, o como catalizador que permite comprender la realidad aún mejor que las propias descripciones realistas.

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El elenco de la obra, compuesto por 14 actores en 19 papeles, realiza un trabajo cuidado, medido y muy efectivo, clave en este tipo de piezas que no deben pasar la fina línea que existe entre el humor inteligente y las simplezas. Sus interpretaciones sobresalen por encima de todo. Sin desmerecer al resto, destaca especialmente Lucía Quintana, en el alocado papel de Leticia y de Eloísa (de Eloísa está debajo de un almendro), Paco Déniz, como Pepe y el propio Jardiel, y Juan Carlos Talavera, como el cenizo Díaz.

La escenografía es también un elemento clave. Paco Azorín es el responsable de la idea de reproducir el propio teatro María Guerrero dentro del escenario, sorprendente y muy vistosa. Y los vestuarios, originales y diversos, nos llevan de lleno a un mundo recargado, onírico, espectral y dramático.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta nos ofrece una buena oportunidad para disfrutar del teatro, para contagiarse de buen humor y salir del espléndido María Guerrero con una sonrisa. La obra estará en cartel hasta el 12 de febrero en Madrid.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

 

 

El Laberinto Mágico

Recomendada para soñadores, audaces y optimistas 


En esta sociedad sin memoria, El Laberinto Mágico se convierte en una obra necesaria y valiente. Sobre la versión dramática de José Ramón Fernández y dirigida por el vitalista e intrépido Ernesto Caballero, la obra de Max Aub toma sobre las tablas del Teatro Valle Inclán del CDN toda la fuerza con la que seguro su autor la concibió.

el laber.jpgEl Laberinto Mágico es una serie de 6 novelas que Aub escribió desde su exilio en México sobre la Guerra Civil española. Los 15 actores en escena, que representan múltiples papeles, no son solo el reflejo de cómo todo el mundo de cualquier procedencia, lugar, ideología y profesión se vio empujado a participar de algún modo en una dura guerra sino también un interesante crisol que muestra España a través de sus múltiples gentes, costumbres y vivencias. Desde la pacífica, soleada y refrescante Valencia, en la que uno cree que las guerras no le van a llegar; pasando por el siempre acogedor Madrid, lleno de su gente chula y de cualquiera que desee vivir en una ciudad formada por personas de toda procedencia, y llegando a la afrancesada Barcelona donde las bombas caen mientras se disfruta del cabaret.

El elenco realiza una interpretación memorable, atravesándonos con múltiples escenas, cruzando de unos personajes a otros, de vivos a muertos, de representaciones realistas a oníricos momentos… La escenografía, que recicla elementos de producciones pasadas del CDN, y la iluminación son austeras y efectivas, acordes con una historia que si bien tiene toda la importancia del mundo no debe idealizarse ni infantilizarse. En hora y media, se resumen las innumerables escenas contadas por Aub en una selección muy cuidada, representativa de la totalidad y bien hilada. Todo ello acompañado de la música en directo de Paco Casas y Javier Conde con acordes descarnados y desnudos que refuerzan los momentos más dramáticos.

Muchos pensarán que esta obra intenta ser un texto político reivindicador del punto de vista del bando perdedor de la Guerra Civil, pero no es así. Es un canto a la vida y al respeto por la historia y nuestros antepasados. Los muertos que han formado el país que hoy somos no deben caer en el olvido y enterrarlos en la memoria solo perjudicará a las generaciones futuras. La política es pensamiento y sin pensamiento no hay nada, ni personas, solo robots con pilotos automáticos que repiten actitudes y conductas sin pensar en las consecuencias.

El proceso de creación e investigación conjunta en torno al Laboratorio Rivas Cherif llevado a cabo por el autor de esta versión, junto al director y a los actores de la pieza, ha dado como resultado una obra intensa, que golpea en lo más profundo al espectador, que respeta el estilo personal y diferenciado de Aub y que sin duda es una de las grandes propuestas de la temporada que ya acaba.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

Reina Juana

Recomendada para celosos patológicos, historiadores y fanáticos de la Chica Ye Ye


Concha Velasco se convierte por 90 minutos en Juana de Castilla recreando sus últimos momentos de vida. Juana, la llamada “La Loca”, va repasando toda su existencia, lo que supone un pormenorizado recorrido por la historia de España de los siglos XV y XVI y también por sus vivencias más personales. Esta obra, escrita por Ernesto Caballero y dirigida por Gerardo Vera, encumbra a una actriz que se ha ganado a pulso el fervor con el que los espectadores abarrotan la sala para verla.

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A sus 76 años, los mismos con los que muere Juana I de Castilla tras su encierro durante más de 45 años en un castillo en Tordesillas, Velasco sostiene el peso de toda la obra con un monólogo que dota de sentido y fuerza a un texto sobre el poder, las intrigas, las relaciones familiares, el amor, la pasión y los celos. La escenografía, a cargo de Vera y Alejandro Andujar, los videos, de Álvaro Luna, y la iluminación, de Juanjo Llorens, acompañan y refuerzan su actuación en un trabajo escénico impecable.

Esta obra nos hace repensar acerca de la supuesta locura de Juana y de otros a los que muchos temen por diversos motivos y que encuentran en las acusaciones de enajenación la coartada perfecta para arrebatarles el control de sus vidas. También en la labor intrigadora de la Iglesia a lo largo de la historia, algo que está lejos de desaparecer. Y en la obsesiva manera en la que nos enamoramos y nos cegamos con personas o situaciones que se quedan para siempre en nuestra memoria.

Concha Velasco con su grandísima actuación nos transmite todo esto y más. Nos posiciona del lado de uno de los personajes quizá más maltratados de la historia española, en su tiempo, tras su muerte y hasta hoy. El público en pie durante varios minutos ovaciona a la actriz que se emociona y saluda personalmente a la primera fila y a todo aquel que no se resiste a acercarse a tocar a su admirada artista. Un momento fan propio de los más jóvenes que en este caso no atiende a edades ni procedencias.

En definitiva, una obra recomendable, como todas las protagonizadas por Concha, a la que siempre es un gusto ver en escena. Dudo de si tuviera la misma fuerza si no fuera ella la protagonista. Es verdad que otras representaciones sobre la vida de Juana de Castilla me han llegado más adentro que esta en algunas ocasiones y puede que las pasiones que ha desatado se deban más al deseo de ver a la idolatrada artista que a la obra en sí. Sea como sea, las localidades ya están agotadas para esta última semana de funciones en Teatro de La Abadía. Disfruten si son uno de los afortunados con entrada para estos últimos días.

Estela Cayón

3estrellas

3/5

Vida de Galileo

Recomendada para religiosos razonables, científicos chiflados y para frikis aficionados a Big Bang Theory


El paralelismo entre las vidas de Galileo y Brecht inicia la representación de esta obra escrita por el segundo en 1939. Personaje y autor se funden para hacernos ver tanto las coincidencias entre los problemas a los que ambos se enfrentaron, y la incomprensión que recibieron en su época,  como los paralelismos con la actualidad. En la piel de ambos personajes, Ramón Fontsere, con una gran interpretación, limpia y cercana.vida de galielo

El Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional, acoge esta versión de Vida de Galileo, dirigida por Ernesto Caballero, también director de la propia institución. Nos cuenta la historia del científico italiano que demostró que la Tierra gira alrededor del sol, y no al revés, contradiciendo a la doctrina de la Iglesia. Las reticencias del clero y de la sociedad de la época para ver lo Galileo ponía delante de sus ojos muestran la impotencia, injusticias y problemas que este genio vivió. Y también muestra cómo finalmente renuncia a todas sus teorías. Si lo hace para sobrevivir o para seguir investigando,  clsiaudica o gana la batalla, son reflexiones que quedan abiertas para la reflexión de cada uno. Y entre tanto, Brecht vuelve a aparecer, interrumpiendo, dando aire a las escena.

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