En la orilla

Recomendada para especuladores e inversores de medio pelo, y también para todos que van al Levante y observan con estupor lo que algunos calificamos como horror urbanístico

 


La crisis económica resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria sacó a la luz todas las miserias de un país y de unos ciudadanos que, por acción u omisión, al menos por connivencia, contribuimos de algún modo a montar un gran puzle de especulación, inversiones, influencias y corrupciones. Un mundo egoísta e individualista que acabó por explotar y lanzarnos a la cara toda la mierda de la que estaba compuesto.

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