Un idioma propio

 Recomendada para atrevidos, políglotas e intérpretes experimentados


Víctor Velasco presenta en el teatro María Guerrero de Madrid una propuesta teatral que deja indiferente a muchos, reflexivo a otros tantos y entusiasmados a unos pocos. La lectura del programa de mano aclara bastante lo que uno va a presenciar, así que quizá es recomendable no pasarlo por alto. En caso contrario, la sensación de pérdida y desorientación al presenciar la representación de ‘Un idioma propio’, texto de Minke Wang, puede ser aguda.

Pongámonos en situación. Una familia china, oprimida por el régimen comunista, llega a España. Y se convierten en expatriados. Ya no son ni de aquí ni de allí, no se sienten identificados de ningún mundo, y deambulan en el limbo de incomprensión. La importancia del lenguaje para la vida en sí y el sentido de pertenencia u acogida en determinado territorio es vital, y así nos lo muestran los actores y movimientos en escena.

Que nadie se espere una línea narrativa y figurativa de la historia de esta familia. Las metáforas y símbolos componen este espectáculo, y son la base de las interpretaciones de los cinco actores en escena. A la vez, Claudia Faci, vestida de calle y como si fuera una espectadora más, ajena a la obra, va recitando con tono de leyenda frases que están llenas de errores, palabras equivocadas y ciertas “invenciones” que muestran la dificultad de adquirir el lenguaje ajeno, de usarlo y de interiorizarlo como propio. Esa voz, la de Faci, que ya nos introdujo en el lorquiano ambiente de la adaptación que Pablo Messiez hizo recientemente de ‘Bodas de Sangre’, hipnotiza y envuelve la sala, a veces dando claves, otras confundiendo intencionadamente al espectador.

El sexo como motor de un lenguaje universal es quizá otro punto destable de la obra, o esa es una de las posibles interpretaciones de la interesante representación del encuentro que mantienen dos de los personajes. Los cinco intérpretes, Sara Martín, Ji A Yu, Huichi Chiu, Wenjun y Xirou Xiao, tienen una tarea difícil. Su función no está clara y el público confundido les cuestiona veladamente durante toda la representación.

La música juega también un papel fundamental. José Pablo Polo la compone en directo. Ya sea a través del ordenador o con su guitarra, estamos ante otro elemento de comunicación trascendental. El ritmo de la música, del cuerpo, de la respiración y en definitiva de la vida es común y global.

La propuesta, enmarcada en el movimiento verbicovisual (comunicación no-verbal en colaboración con la significación de la palabra), no deja indiferente. Quizá el espectador es el extranjero en esta obra, y por eso se siente tan perdido. No entiende nada, se asusta, empatiza con el expatriado y, de repente, todo cuadra.

Mi puntuación 3/5

Estela Cayón

“Entreactos”

Recomendada si te gustan los bollos, el paso del tiempo o la sala off del Teatro Lara.


Una obra con protagonistas lesbianas, de las que a mi me gustan. Aunque perfectamente podrían ser dos chicos o chico y chica ya que habla de las relaciones de pareja, sin género.

Confieso que muchas veces ni miro de que va la obra y voy a verla porque sé que hay rollo bollo.

A veces con mal tino y a veces con bueno. Esta vez ha sido un acierto total.

entreactos

En la sala Off del teatro Lara se representa durante todo Mayo “Entreactos” dirigida por Miguel Ángel Cárcano que, según mi opinión, es uno de los grandes directores de actores que hay ahora en España.

Es una obra muy intimista. Dos actrices, Irene Arcos y Sara Martín. (Por cierto dato friki, Sara Martín sale en el capítulo 7 del Ministerio del Tiempo).

El texto cuenta la historia de dos muchachas que se enamoran en una fiesta y transcurre durante toda su relación. Sus momentos de amor, sus peleas, sus éxitos y sus fracasos.

En realidad es una obra bastante sencilla. Incluso diría cotidiana.

Pese a que a mí no me hayan pasado muchas de las cosas que les pasan a los personajes (entre otras ser madre) me puedo identificar perfectamente con ellas ya que el texto de la obra es muy natural, sin barroquismos ni bollodramas innecesarios.

Me gusta, porque las actrices tienen ese punto de intensas que podrían parecer sobreactuadas pero no lo están porque el texto es tan profundo que nunca llegan a chirriar las interpretaciones.

Una obra sencilla pero bella.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Esther C.G.