La piel

Elogio del tocarse, y crítica del ‘like’


La piel es tocar y es sentir. Marca nuestra relación con el mundo y el modo en el que lo interpretamos. Desde esta perspectiva, el montaje ‘La Piel’, puesto en marcha y creado por Teresa Rivera, que también lo protagoniza, y Valeria Alonso, en la dirección, alienta a analizar el mundo en el que vivimos, cómo nos relacionamos y la poca atención que prestamos a nuestro alrededor. “Un día me di cuenta de que tocaba más la pantalla de un móvil o las teclas de mi ordenador que la piel de la gente que quiero”, interpela Mary, la interlocutora de este monólogo que invita al público no solo a reflexionar sino también a actuar.

Mary, en cuerpo y alma de Teresa Rivera, es una mujer que está montando un club para suicidas donde intenta que todo esté al gusto de las increíbles pero ciertas actitudes sociales actuales. Dependencia absoluta del móvil, de las pantallas, de las redes sociales, del reconocimiento social, del cuidado obsesivo del propio ego, del consumismo… Mary se adapta y se revela camaleónicamente durante todo el montaje. La crítica es feroz y la interpretación de Rivera excepcional. Su fuerza reside no solo en sus palabras sino en su cuerpo, en toda su piel puesta al servicio de un grito de desesperación que alienta al cambio y la resurrección.

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El humor recorre también toda la obra, que es creativa, arriesgada y accesible a partes iguales. La escenografía, principalmente formada por una gran alfombra blanca y una caja-ataúd de cristal, resulta muy eficaz y visualmente es tremendamente atractiva. Al igual que el vestuario, ambos a cargo de Elisa Sanz, donde destaca ese traje de faralaes de latex negro. Estética “matrix” para un mundo en el que Mary intenta abrirnos los ojos y darnos una buena pastilla de realidad para despertarnos.

‘La Piel’, que se estrenó en el festival Surge 2015, puede verse hasta el 23 de septiembre en el Teatro Pradillo de Madrid. No se lo pierdan.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

 

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La ternura

Recomendada para cualquiera que quiera pasar un buen rato con una comedia de altura

 


Alfredo Sanzol defiende la ternura como todo aquello a través de lo que se expresa el amor. No se trata de lo blando, ni de lo débil ni de una tendencia sensiblera. Para Sanzol, la ternura expresa fuerza, la fuerza de aquellos que se sienten con ganas de escuchar, atender y empatizar con los que les rodean. Bajo esta premisa, el director y dramaturgo navarro trae a escena su nueva obra, La Ternura, una comedia con inspiración shakespeariana que habla del amor, de las relaciones sentimentales y de los lazos familiares.

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En la orilla

Recomendada para especuladores e inversores de medio pelo, y también para todos que van al Levante y observan con estupor lo que algunos calificamos como horror urbanístico

 


La crisis económica resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria sacó a la luz todas las miserias de un país y de unos ciudadanos que, por acción u omisión, al menos por connivencia, contribuimos de algún modo a montar un gran puzle de especulación, inversiones, influencias y corrupciones. Un mundo egoísta e individualista que acabó por explotar y lanzarnos a la cara toda la mierda de la que estaba compuesto.

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In memoriam. La quinta del biberón

Recomendada para antibelicistas y para todos aquellos que saben que las guerras son siempre injustas y despiadadas, sea cual sea el bando elegido

 


Resulta curioso que una obra protagonizada al completo por soldados, enmarcada por discursos y cantos que alientan a la guerra y complementada con música bélica se convierta en un himno claramente antibelicista. ‘In memoriam. La quinta del biberón’ cuenta la historia de 30.000 jóvenes de unos 17 años que durante la Guerra Civil española fueron llamados a formar parte del ejército defensor de la República y puestos en primera línea de fuego en una de las batallas más decisivas de la contienda, la batalla del Ebro.

A mediados de 1938, las tropas franquistas dominaban gran parte de la península y tras las numerosas bajas se reclutaron de manera forzosa a todos estos jóvenes. En base a testimonios de supervivientes recogidos por Lluís Pasqual, creador del texto y director del espectáculo, la obra nos muestra la historia de 6 de ellos, como ejemplo de las múltiples vidas truncadas y desbaratadas por la contienda.

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Los jóvenes actores Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Àvila, Eduardo Lloveras, Lluís Marquès y Joan Solé, de la Kompanyia Lliure, les dan vida. De manera excelente, nos permiten viajar desde el momento en el que les reclutan, mostrándonos sus inquietudes y proyectos vitales, pasando por los tiempos de compañerismo y convivencia antes de la batalla, hasta el trágico final de la lucha perdida, la muerte, la huida y el salvajismo.

Les acompañan en escena seis especialistas en música barroca que ponen banda sonora en directo a cada parte de la obra, quizá la mejor forma de transmitir los sentimientos de las personas en este tipo de situaciones. Y como telón de fondo aparece un cuidado trabajo de videoescena que sitúa a los personajes e introduce a la vez las manifestaciones reales de los dirigentes de ambos bandos. La escenografía e iluminación están tan cuidadas que logran que el público se atrinchere directamente con los protagonistas.

Se trata de un texto que nos recuerda que mientras que los ideólogos alientan el combate, siempre desde la retaguardia, los que pierden suelen ser los de siempre. Escojan el bando que escojan. Puede que el exilio de muchos políticos e intelectuales republicanos fuera una gran condena para ellos, sin duda, pero los miles de muertos por una guerra que se veía perdida, los jóvenes forzados a luchar por un trozo de tierra, fueron los verdaderos perjudicados en esta historia. Ellos y todas sus familias. Tanto los que perdieron la vida como los apresados o confinados en campos de concentración a su huida, tuvieron sin duda peor suerte.

descarga-1‘In memoriam. La quinta del biberón’ se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramatico Nacional en Madrid hasta el próximo 12 de marzo. El martes 7 de marzo, a las 19.00, se realizará un encuentro con el público de acceso gratuito.  No se la pierdan.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

Juicio a una zorra

Recomendada para todos aquellos que aun no hayan disfrutado de una interpretación dramática de Carmen Machi, y para los que sí lo han hecho y han quedado enganchados


El pasado fin de semana fuimos a ver Juicio a una Zorra, la aclamada obra producida por la compañía Kamikaze, escrita y dirigida por Miguel del Arco y protagonizada por Carmen Machi. En un monólogo de 60 minutos, Machi se mete en la piel de Helena de Troya, o Helena de Esparta, según se mire, y nos intenta explicar su visión de la historia mitológica, una visión femenina y una perspectiva nunca compartida en los cantos de las grandes gestas.

Helena defiende que todo lo contado hasta ese momento es simplemente la versión de los hombres, de los hacedores de guerras, de los que la han maltratado, despreciado, violado y humillado. Y está decidida a contar su punto de vista. Así, nos enteramos de que Teseo, Aquiles, Ulises y otros tantos personajes solo son héroes porque se ha destacado y recordado una parte de su historia, y que, si se hubiera difundido otra, quizá les tomaríamos por villanos.

El sufrimiento, la desolación, la tristeza, la soledad y la incomprensión es todo lo que ha sentido Helena a lo largo de su vida, por la que hace un detallado recorrido. Y también en el tiempo presente, condenada por su padre a envejecer eternamente. La que fue la mujer más bella de todas, habla directamente al público sobre la insatisfacción que su condición perfecta y divina le ha conllevado para que saquen su propio juicio de lo expuesto. Y también conversa con su padre, Zeus, que se manifiesta únicamente en forma de truenos.

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Machi está sola en el escenario durante toda la obra. La escenografía, con pocos elementos, resulta sin embargo muy barroca. La iluminación rojiza de Juanjo Llorens, las botellas de vino y copas de cristal y esa gran mesa que va de lado a lado del escenario acompañan a la actriz en este papel en el que destaca gratamente por su capacidad de cambio de registro, de la más profunda pena a la comicidad irónica, y por su fuerza. El único elemento que no termina de casar del todo con el conjunto es la música y la canción que la protagonista canta al finalizar.

Pese a este detalle, nos encontramos ante un montaje sobresaliente. No en vano lleva representándose desde 2011 consiguiendo colgar el cartel de entradas agotadas allá dónde se representa. Estén atentos porque es probable que próximamente se programen nuevas representaciones en el Teatro Pavón Kamikaze que la compañía de Miguel de Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó ha puesto en marcha desde el pasado septiembre. Si tienen oportunidad, no se la pierdan.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Recomendada para todos los espectros que vagan por Madrid en busca de un plan que les ayude a materializar ideas y carcajadas

 


Ernesto Caballero dirige Jardiel, un escrito de ida y vuelta, su adaptación de Un marido de ida y vuelta, que mezcla la trama de la conocida obra de Enrique Jardiel Poncela con pinceladas de la vida del dramaturgo madrileño en los entreactos. Con esta idea, a lo largo de la función vamos conociendo el lado más humano de Jardiel que se introduce dentro de su propia obra y nos ofrece su personal visión de algunos de los episodios más conocidos de su vida, como las acusaciones de apoyo a la dictadura franquista o su indignación por la copia del argumento de su obra por parte de Noel Corward.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta cuenta la historia de Leticia y Paco, una pareja burguesa que celebra una fiesta de disfraces en su casa. Durante la celebración, Paco muere, no sin antes hacer prometer a su amigo Pepe Yepes que no se casará con su mujer cuando él falte. Y, como es previsible, Pepe no cumple su promesa.

Como en toda obra de Jardiel, el humor absurdo, inteligente e imprevisible impregna toda la trama. Los personajes, ciertamente neuróticos, hacen reír al público, a la vez que las incursiones del personaje del autor dentro de su propia obra introducen el lado personal, las dudas, penurias e inquietudes de uno de los autores dramáticos españoles más prolíficos del sigo XX. El humor como evasión, de las situaciones penosas externas y también de la tristeza íntima, o como catalizador que permite comprender la realidad aún mejor que las propias descripciones realistas.

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El elenco de la obra, compuesto por 14 actores en 19 papeles, realiza un trabajo cuidado, medido y muy efectivo, clave en este tipo de piezas que no deben pasar la fina línea que existe entre el humor inteligente y las simplezas. Sus interpretaciones sobresalen por encima de todo. Sin desmerecer al resto, destaca especialmente Lucía Quintana, en el alocado papel de Leticia y de Eloísa (de Eloísa está debajo de un almendro), Paco Déniz, como Pepe y el propio Jardiel, y Juan Carlos Talavera, como el cenizo Díaz.

La escenografía es también un elemento clave. Paco Azorín es el responsable de la idea de reproducir el propio teatro María Guerrero dentro del escenario, sorprendente y muy vistosa. Y los vestuarios, originales y diversos, nos llevan de lleno a un mundo recargado, onírico, espectral y dramático.

Jardiel, un escrito de ida y vuelta nos ofrece una buena oportunidad para disfrutar del teatro, para contagiarse de buen humor y salir del espléndido María Guerrero con una sonrisa. La obra estará en cartel hasta el 12 de febrero en Madrid.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón