Bodas de sangre

Recomendada para infieles, y para quiénes observan que en la historia lo moderno es antiguo y el mundo es mera repetición cíclica


Las Bodas de Sangre de Pablo Messiez, que pueden verse desde hace unos días y hasta el 10 de diciembre en el Teatro María Guerrero de Madrid, ofrecen una visión diferente a la habitual del texto de Federico García Lorca. Esta contemporaenización realizada por uno de los dramaturgos más afamados de la escena actual se prometía como uno de los estrenos de esta temporada. Y, sin duda, estamos ante una versión atrevida y valiente, pero también algo irregular en potencia dramática y floja en algunos momentos.

La propuesta se abre con un monólogo extra, tomado de la ‘Comedia sin título’ también de Lorca que sirve como prólogo. La muerte, encarnada por Carla Faci, recita este texto con la intención de remover al espectador, de hacerle cuestionarse el porqué asiste al teatro, o qué espera de ello. Desnuda, la actriz logra inquietar a un público demostradamente infantil que se ve sobrepasado por la imagen de una mujer normal sin ropa que les pregunta en escena si han llegado hasta ahí para divertirse, o para que les entretengan.

A continuación, da comienzo la versión de Bodas de Sangre. El punto fuerte durante toda la representación es la escenografía de Elisa Sanz. Onírica, potente y tremendamente lorquiana, a la par que actual. La propuesta estética es sublime. No se trata de mero artificio ni complemento. Es teatro y drama visual. Los colores planos, las texturas, ese blanco cegador del inicio, las placas que caen del cielo y componen las escenas, todo es mágico y evocador. También el bosque del final, con espejos, o el reflejo del público que se mete en escena hacia el final de la obra. El juego de luces y el sonido de Paloma Parra y Óscar G. Villegas, respectivamente, son también una maravilla.

En escena se mezcla la tradición y la modernidad. No se trata de un viaje de Bodas de Sangre al momento actual, sino de una conexión entre pasado y presente. Messiez ha recortado el texto y su propuesta viene dada por una sucesión de escenas, con un estilo cinematográfico, que se encadenan unas con otras. Todas ellas emanan la poesía necesaria para representar a Lorca y en algunos momentos, quizá los más oníricos, recuerdan bastante al reciente y espléndido montaje de El público de Álex Rigol,a que estuvo hace unos meses en La Abadía.

El momento de la boda es el punto álgido de la obra. La posición de los actores en escena, sus movimientos, los colores elegidos y los elementos dispuestos conforman una imagen bella y estética con gran poder emotivo. Se añaden aquí el poema Cielo vivo, de Poeta en Nueva york, que el padre regala a los novios durante la boda, y El pequeño vals vienes musicado que se hizo popular por la versión de Leonard Cohen.

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Durante la hora y media que dura esta versión, los actores hacen trabajos bastante correctos, aunque también decaen según va flojeando la propuesta. Gloria Muñoz, que hace de la madre del novio, Estefanía de los Santos, la criada, y Guadalupe Álvarez Luchia, la mujer de Leonardo, son sin duda las 3 actrices que sobresalen en escena.

En definitiva, resulta interesante la propuesta de Messiez, pero quizá no ha logrado cumplir las altas expectativas con las que todos nos habíamos acercado al teatro a tenor de los comentarios que se oían en el patio de butacas al finalizar la representación. De todos modos, cabe alabar una propuesta tan valiente, de un texto tan conocido y fácilmente criticable.

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

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Dentro de la tierra

Recomendada para supersticiosos, curanderas y amantes de la comida ecológica


El Teatro Valle-Inclán de Madrid, una de las sedes del Centro Dramático Nacional en la capital, acoge hasta el próximo 19 de noviembre la representación de Dentro de la Tierra, el texto con el que el almeriense Paco Becerra obtuvo el premio Calderón de la Barca en 2007 y el Nacional de Literatura Dramática en 2009 y que hasta ahora estaba inédito en España. El encargado de llevarlo a escena ha sido Luis Luque que dirige un montaje que emana lirismo y un mundo onírico cargado de realidades.

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La mención a la procedencia del autor del texto no es casual. Esta obra respira tierra, sol e invernaderos. Las tradiciones, las supersticiones y los convencionalismos atraviesan la trama. Y la historia de amor que hilvana todo el argumento se convierte en una excusa para reflejar un mundo concreto, un drama que bebe de los clásicos, y que con el detalle de lo más local y pintoresco nos habla de temas universales.

Entre el sueño y la realidad, el protagonista de Dentro de la Tierra, Indalecio, es un chico incomprendido por su familia, propietarios de grandes extensiones de plantaciones de tomates que se han ido forjando su fortuna con el sudor de su frente y grandes sacrificios. Indalecio no comparte sus ideales y sus familiares no le entienden a él. Los choques desembocan en grandes desencuentros en los que lo tradicional es cuestionado.

Los temas tratados son locales y a la vez aplicables a muchos otros lugares: ¿quién no conoce una población que se opone a cerrar la fábrica que les da trabajo pese a saber que a su vez dicha industria está matando lentamente a sus habitantes? ¿quién no se aprovecha directa o indirectamente de que grandes cantidades de inmigrantes trabajen por sueldos míseros y en condiciones inhumanas en diversas tareas que facilitan la vida tal y como la conocemos? ¿quién no ha visto como la diferencia no es aceptada ni tolerada en la sociedad?

El elenco, formado por Samy Khalil como Indalecio, Mina El Hammani como Farida, Jorge Calvo Raúl Prieto y Chete Lera como los hermanos y padres del protagonista, Pepa Rus como Mercedes y Julieta Serrano como La Quinta, realiza un buen trabajo realzado por una espléndida puesta en escena de Mónica Boromello. Con un punto surrealista, el espectador es trasladado al interior de un invernadero con un toque extraterrestre, sofocante y árido como la tierra en la que se inspira.

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La familia, que no siempre es el apoyo más importante de una persona sino que puede ser su peor lastre; la locura, que muchas veces depende del punto de vista del que observa, y la identidad, en todas sus vertientes, son los grandes temas de esta obra con aire lorquiano ambientada en un mundo rural y vulgar que se mueve por la fe y los rituales. Una interesante y personal propuesta que lleva a escena el universo de uno de los jóvenes dramaturgos españoles más interesantes del momento.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

 

 

La piel

Elogio del tocarse, y crítica del ‘like’


La piel es tocar y es sentir. Marca nuestra relación con el mundo y el modo en el que lo interpretamos. Desde esta perspectiva, el montaje ‘La Piel’, puesto en marcha y creado por Teresa Rivera, que también lo protagoniza, y Valeria Alonso, en la dirección, alienta a analizar el mundo en el que vivimos, cómo nos relacionamos y la poca atención que prestamos a nuestro alrededor. “Un día me di cuenta de que tocaba más la pantalla de un móvil o las teclas de mi ordenador que la piel de la gente que quiero”, interpela Mary, la interlocutora de este monólogo que invita al público no solo a reflexionar sino también a actuar.

Mary, en cuerpo y alma de Teresa Rivera, es una mujer que está montando un club para suicidas donde intenta que todo esté al gusto de las increíbles pero ciertas actitudes sociales actuales. Dependencia absoluta del móvil, de las pantallas, de las redes sociales, del reconocimiento social, del cuidado obsesivo del propio ego, del consumismo… Mary se adapta y se revela camaleónicamente durante todo el montaje. La crítica es feroz y la interpretación de Rivera excepcional. Su fuerza reside no solo en sus palabras sino en su cuerpo, en toda su piel puesta al servicio de un grito de desesperación que alienta al cambio y la resurrección.

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El humor recorre también toda la obra, que es creativa, arriesgada y accesible a partes iguales. La escenografía, principalmente formada por una gran alfombra blanca y una caja-ataúd de cristal, resulta muy eficaz y visualmente es tremendamente atractiva. Al igual que el vestuario, ambos a cargo de Elisa Sanz, donde destaca ese traje de faralaes de latex negro. Estética “matrix” para un mundo en el que Mary intenta abrirnos los ojos y darnos una buena pastilla de realidad para despertarnos.

‘La Piel’, que se estrenó en el festival Surge 2015, puede verse hasta el 23 de septiembre en el Teatro Pradillo de Madrid. No se lo pierdan.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

 

La ternura

Recomendada para cualquiera que quiera pasar un buen rato con una comedia de altura

 


Alfredo Sanzol defiende la ternura como todo aquello a través de lo que se expresa el amor. No se trata de lo blando, ni de lo débil ni de una tendencia sensiblera. Para Sanzol, la ternura expresa fuerza, la fuerza de aquellos que se sienten con ganas de escuchar, atender y empatizar con los que les rodean. Bajo esta premisa, el director y dramaturgo navarro trae a escena su nueva obra, La Ternura, una comedia con inspiración shakespeariana que habla del amor, de las relaciones sentimentales y de los lazos familiares.

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En la orilla

Recomendada para especuladores e inversores de medio pelo, y también para todos que van al Levante y observan con estupor lo que algunos calificamos como horror urbanístico

 


La crisis económica resultante del estallido de la burbuja inmobiliaria sacó a la luz todas las miserias de un país y de unos ciudadanos que, por acción u omisión, al menos por connivencia, contribuimos de algún modo a montar un gran puzle de especulación, inversiones, influencias y corrupciones. Un mundo egoísta e individualista que acabó por explotar y lanzarnos a la cara toda la mierda de la que estaba compuesto.

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In memoriam. La quinta del biberón

Recomendada para antibelicistas y para todos aquellos que saben que las guerras son siempre injustas y despiadadas, sea cual sea el bando elegido

 


Resulta curioso que una obra protagonizada al completo por soldados, enmarcada por discursos y cantos que alientan a la guerra y complementada con música bélica se convierta en un himno claramente antibelicista. ‘In memoriam. La quinta del biberón’ cuenta la historia de 30.000 jóvenes de unos 17 años que durante la Guerra Civil española fueron llamados a formar parte del ejército defensor de la República y puestos en primera línea de fuego en una de las batallas más decisivas de la contienda, la batalla del Ebro.

A mediados de 1938, las tropas franquistas dominaban gran parte de la península y tras las numerosas bajas se reclutaron de manera forzosa a todos estos jóvenes. En base a testimonios de supervivientes recogidos por Lluís Pasqual, creador del texto y director del espectáculo, la obra nos muestra la historia de 6 de ellos, como ejemplo de las múltiples vidas truncadas y desbaratadas por la contienda.

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Los jóvenes actores Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Àvila, Eduardo Lloveras, Lluís Marquès y Joan Solé, de la Kompanyia Lliure, les dan vida. De manera excelente, nos permiten viajar desde el momento en el que les reclutan, mostrándonos sus inquietudes y proyectos vitales, pasando por los tiempos de compañerismo y convivencia antes de la batalla, hasta el trágico final de la lucha perdida, la muerte, la huida y el salvajismo.

Les acompañan en escena seis especialistas en música barroca que ponen banda sonora en directo a cada parte de la obra, quizá la mejor forma de transmitir los sentimientos de las personas en este tipo de situaciones. Y como telón de fondo aparece un cuidado trabajo de videoescena que sitúa a los personajes e introduce a la vez las manifestaciones reales de los dirigentes de ambos bandos. La escenografía e iluminación están tan cuidadas que logran que el público se atrinchere directamente con los protagonistas.

Se trata de un texto que nos recuerda que mientras que los ideólogos alientan el combate, siempre desde la retaguardia, los que pierden suelen ser los de siempre. Escojan el bando que escojan. Puede que el exilio de muchos políticos e intelectuales republicanos fuera una gran condena para ellos, sin duda, pero los miles de muertos por una guerra que se veía perdida, los jóvenes forzados a luchar por un trozo de tierra, fueron los verdaderos perjudicados en esta historia. Ellos y todas sus familias. Tanto los que perdieron la vida como los apresados o confinados en campos de concentración a su huida, tuvieron sin duda peor suerte.

descarga-1‘In memoriam. La quinta del biberón’ se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramatico Nacional en Madrid hasta el próximo 12 de marzo. El martes 7 de marzo, a las 19.00, se realizará un encuentro con el público de acceso gratuito.  No se la pierdan.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón