Arte

Recomendada para marchantes, culturetas y grupos de amigos cuya relación se esté tambaleando


Arte’, de Jasmina Reza, es ya una de las comedias contemporáneas más representadas en todo el mundo. Desde hace unos días y hasta el 7 de enero puede verse en el Teatro Pavón Kamikaze de Madrid en una versión dirigida por Miguel del Arco. El debate y la parte cómica del asunto vienen dadas por dos cuestiones difíciles de resolver: el sentido del arte y el sentido de la amistad. Tres amigos que se conocen desde el instituto van a poner a prueba su relación cuando uno de ellos compra una obra de arte que le supone un importante desembolso y consiste en un gran lienzo en blanco.

¿A qué llamamos obra de arte? El arte contemporáneo, que ha ido desprendiéndose de todo corsé y academicismo, es en muchas ocasiones incomprendido por el gran público. Aun así, cuadros que para unos son “una tomadura de pelo” suponen para otros una experiencia estética sublime o una gran revelación. Y la parte graciosa de este asunto radica en confrontar los diferentes puntos de vista. En ‘Arte’ están todos ellos, personificados en Sergio, interpretado por Cristóbal Suárez y que adquiere esa valiosísima obra de arte, y Marcos, papel desempeñado por Roberto Álamo, que no puede creer cómo su amigo se ha gastado dinero en ella. Los chistes fáciles se mezclan con un humor algo más sutil y las carcajadas están aseguradas.

La amistad, que suele resentirse con el paso del tiempo, con las rutinas y las obligaciones, muchas veces no resiste el distanciamiento que algo tan insignificante como la compra de un cuadro puede hacer aparecer. Dos realidades y verdades totalmente distintas son en ocasiones difíciles de reconciliar. Sin duda, otro gran punto vertebral de la obra es la importancia o no de la sinceridad, entre amigos, con la pareja o con la familia. En estos casos en los que uno no se pone de acuerdo con el otro, ¿qué pesa más, la sinceridad o la amistad?

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La versión de ‘Arte’ que puede verse estos días en el Teatro Pavón Kamikaze destaca por las buenas interpretaciones de los 3 protagonistas. Aunque Roberto Álamo y Cristóbal Suárez están muy bien en sus respectivos papeles, sin duda deslumbra el trabajo que desempeña Jorge Usón como Iván, a modo de bufón, que sin duda aporta los momentos más graciosos y despliega todo su saber hacer en aquellos más dramáticos.

La escenografía de Alessio Meloni, minimalista, se compone de 4 o 5 elementos simples que el juego de luces de Pau Fullana y el movimiento coreográfico de los personajes va llenando completamente. Y por ello la puesta en escena es también otro punto fuerte de este montaje.

En definitiva, lo que nos enseña esta obra es que todo depende de la subjetividad de cada uno. La realidad no existe, sino que hay múltiples interpretaciones válidas y, tanto en la amistad como en el arte, tan importante es el ojo del que mira como su entorno. Si quieres reírse o analizar sus relaciones personales, están ante una opción más que recomendable.

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

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Juegos para toda la familia

Recomendada para psicópatas, sádicos y para todos aquellos que reconocen en sí mismos todo lo bueno y lo malo del mundo


‘Juegos para toda la familia’ es fruto de la labor de investigación teatral del Laboratorio Rivas Cherif, del que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog. La advertencia inicial: “La obra contiene escenas y expresiones que pueden herir la sensibilidad del espectador” pone a todos sobre aviso. Es más, quizá suena un poco exagerada, salvo para las mentes más obtusas. Lo que sí queda claro desde el principio es la intención de su autor del texto, Sergio Martínez Vila, de hacernos reflexionar acerca de las relaciones de poder y sometimiento entre las personas más pobres y las más ricas del mundo, de toda la violencia y degeneración que se encuentra a nuestro alrededor, y de cómo el ser humano es a veces insaciable en sus más detestables instintos.

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Dirigido por Juan Ollero, este montaje nos cuenta la historia de una familia rica y poderosa, cuya influencia se remonta siglos atrás, que al tener todo lo imaginable disponible a su alcance traspasa cualquier frontera moral para satisfacer sus ansias violentas, sexuales y de entretenimiento. En escena vemos a tres de sus miembros: Papá, interpretado por Miquel Insua, Mamá, por Lola Manzano, y el Nene, en manos Daniel Jumillas. Los tres logran desde el inicio colarse en nuestra imaginación y darnos miedo, aun en los primeros minutos en los que no tenemos claro qué está pasando. Les acompaña la Nana, encarnada por Mercedes Castro, que sirve y facilita todo lo que sus señores desean. Y pronto aparecen Hani y Sami, dos refugiados sirios que la familia ha conseguido para entretenerse. Lolo Diego y Ángela Boix les dan vida y sus interpretaciones destacan por encima del resto, quizá porque logran que sin entender lo que dicen sepamos claramente lo que intentan transmitirnos.

Aunque a ratos la propuesta flojee con excesivas explicaciones en el texto y algunas interpretaciones titubeantes, ‘Juegos para toda la familia’ engancha y te envuelve como el mejor thriller. Gran parte de este éxito se debe a la escenografía y vestuario de David Orrico, que recuerda a Funny Games de Michael Haneke. Colores planos y fríos, así como líneas rectas, asfixiantes, inquietantes y perturbadoras.

‘Juegos para toda la familia’ puede verse en Madrid en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional hasta el 30 de diciembre. Un buen y sádico plan para salir de golpe del ambiente navideño consumista y, al menos, poder reflexionar acerca de las atrocidades del mundo más allá de los anuncios sensibleros que las ONG emiten estos días en la televisión o de las campañas de recogidas de alimentos que están pensadas más para satisfacer el ego de quien ayuda que para solucionar ningún problema.

Mi puntuación 3/5

3estrellas

Estela Cayón

In memoriam. La quinta del biberón

Recomendada para antibelicistas y para todos aquellos que saben que las guerras son siempre injustas y despiadadas, sea cual sea el bando elegido

 


Resulta curioso que una obra protagonizada al completo por soldados, enmarcada por discursos y cantos que alientan a la guerra y complementada con música bélica se convierta en un himno claramente antibelicista. ‘In memoriam. La quinta del biberón’ cuenta la historia de 30.000 jóvenes de unos 17 años que durante la Guerra Civil española fueron llamados a formar parte del ejército defensor de la República y puestos en primera línea de fuego en una de las batallas más decisivas de la contienda, la batalla del Ebro.

A mediados de 1938, las tropas franquistas dominaban gran parte de la península y tras las numerosas bajas se reclutaron de manera forzosa a todos estos jóvenes. En base a testimonios de supervivientes recogidos por Lluís Pasqual, creador del texto y director del espectáculo, la obra nos muestra la historia de 6 de ellos, como ejemplo de las múltiples vidas truncadas y desbaratadas por la contienda.

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Los jóvenes actores Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Àvila, Eduardo Lloveras, Lluís Marquès y Joan Solé, de la Kompanyia Lliure, les dan vida. De manera excelente, nos permiten viajar desde el momento en el que les reclutan, mostrándonos sus inquietudes y proyectos vitales, pasando por los tiempos de compañerismo y convivencia antes de la batalla, hasta el trágico final de la lucha perdida, la muerte, la huida y el salvajismo.

Les acompañan en escena seis especialistas en música barroca que ponen banda sonora en directo a cada parte de la obra, quizá la mejor forma de transmitir los sentimientos de las personas en este tipo de situaciones. Y como telón de fondo aparece un cuidado trabajo de videoescena que sitúa a los personajes e introduce a la vez las manifestaciones reales de los dirigentes de ambos bandos. La escenografía e iluminación están tan cuidadas que logran que el público se atrinchere directamente con los protagonistas.

Se trata de un texto que nos recuerda que mientras que los ideólogos alientan el combate, siempre desde la retaguardia, los que pierden suelen ser los de siempre. Escojan el bando que escojan. Puede que el exilio de muchos políticos e intelectuales republicanos fuera una gran condena para ellos, sin duda, pero los miles de muertos por una guerra que se veía perdida, los jóvenes forzados a luchar por un trozo de tierra, fueron los verdaderos perjudicados en esta historia. Ellos y todas sus familias. Tanto los que perdieron la vida como los apresados o confinados en campos de concentración a su huida, tuvieron sin duda peor suerte.

descarga-1‘In memoriam. La quinta del biberón’ se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramatico Nacional en Madrid hasta el próximo 12 de marzo. El martes 7 de marzo, a las 19.00, se realizará un encuentro con el público de acceso gratuito.  No se la pierdan.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón

Juicio a una zorra

Recomendada para todos aquellos que aun no hayan disfrutado de una interpretación dramática de Carmen Machi, y para los que sí lo han hecho y han quedado enganchados


El pasado fin de semana fuimos a ver Juicio a una Zorra, la aclamada obra producida por la compañía Kamikaze, escrita y dirigida por Miguel del Arco y protagonizada por Carmen Machi. En un monólogo de 60 minutos, Machi se mete en la piel de Helena de Troya, o Helena de Esparta, según se mire, y nos intenta explicar su visión de la historia mitológica, una visión femenina y una perspectiva nunca compartida en los cantos de las grandes gestas.

Helena defiende que todo lo contado hasta ese momento es simplemente la versión de los hombres, de los hacedores de guerras, de los que la han maltratado, despreciado, violado y humillado. Y está decidida a contar su punto de vista. Así, nos enteramos de que Teseo, Aquiles, Ulises y otros tantos personajes solo son héroes porque se ha destacado y recordado una parte de su historia, y que, si se hubiera difundido otra, quizá les tomaríamos por villanos.

El sufrimiento, la desolación, la tristeza, la soledad y la incomprensión es todo lo que ha sentido Helena a lo largo de su vida, por la que hace un detallado recorrido. Y también en el tiempo presente, condenada por su padre a envejecer eternamente. La que fue la mujer más bella de todas, habla directamente al público sobre la insatisfacción que su condición perfecta y divina le ha conllevado para que saquen su propio juicio de lo expuesto. Y también conversa con su padre, Zeus, que se manifiesta únicamente en forma de truenos.

Juicio a una zorra © Sergio Parra_4.jpg

Machi está sola en el escenario durante toda la obra. La escenografía, con pocos elementos, resulta sin embargo muy barroca. La iluminación rojiza de Juanjo Llorens, las botellas de vino y copas de cristal y esa gran mesa que va de lado a lado del escenario acompañan a la actriz en este papel en el que destaca gratamente por su capacidad de cambio de registro, de la más profunda pena a la comicidad irónica, y por su fuerza. El único elemento que no termina de casar del todo con el conjunto es la música y la canción que la protagonista canta al finalizar.

Pese a este detalle, nos encontramos ante un montaje sobresaliente. No en vano lleva representándose desde 2011 consiguiendo colgar el cartel de entradas agotadas allá dónde se representa. Estén atentos porque es probable que próximamente se programen nuevas representaciones en el Teatro Pavón Kamikaze que la compañía de Miguel de Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó ha puesto en marcha desde el pasado septiembre. Si tienen oportunidad, no se la pierdan.

Mi puntuación 5/5

5estrellas

Estela Cayón

La Cocina

Recomendada para los emigrados españoles que viven en Londres y vuelven a casa por Navidad

 


Hace unos días, asistimos a ver La Cocina, el montaje y adaptación de Peris-Mencheta del texto de Arnold Wesker que está revolucionando a la crítica teatral y que se ha tildado como una de las obras del año.

la-cocina_cartel-wpcf_300x427La Cocina nos mete de lleno en el Londres de los años 50, tras la II Guerra Mundial. En un restaurante que ofrece 1.000 comidas diarias trabajan los 26 protagonistas, con muy distintas procedencias y situaciones personales, todas ellas impregnadas de cierta desolación y desesperanza. Tras vivencias duras como pueden ser una guerra o una gran crisis, los proyectos vitales se derrumban y las personas sobreviven, no viven. Vemos aquí cierta intención de comparar la situación actual con esta de posguerra, tanto en las vidas desubicadas de los protagonistas, como en la manera de enfrentarlas. La violencia, el racismo, el alcoholismo y el machismo salen a relucir.

Acierta Peris-Mencheta en el tratamiento de los conflictos laborales, la precariedad, la desesperanza… y en la elección del potente elenco que desarrolla un buen trabajo. Los 26 intérpretes se mueven en escena con un cuidado y atractivo orden, dirigido por Chevi Muraday, que es sin duda una de las partes más potentes del montaje, junto con la escenografía de Curt Allen Wilmer.

Sin embargo, la decisión de optar por una amalgama de acentos impostados y poco creíbles, así como la superficialidad con la que se trata cada historia, hace que la obra desde el inicio tenga al espectador desconectado. El plato servido por esta cocina no llega al público. Resulta superficial y tremendamente larga. Quizá la gran expectación generada con una desmesurada campaña de marketing y comunicación ha hecho que la decepción sea más grande.

Por supuesto, tiene su mérito el gran despliegue realizado, el llamado “teatro a lo grande”, que ya pocas veces tenemos oportunidad de disfrutar por el alto coste de este tipo de producciones y lo poco rentables que suelen resultar. Sin embargo, no debemos olvidar que cada año el CDN apuesta por montajes enormes, como “Los hermanos Karamazov” de la temporada pasada o “El laberinto mágico” que contaban con un elenco no solo amplio sino brillante, que atrapaban al espectador en su butaca y que lograban que las horas de espectáculo resultasen emocionantes.

La crítica implícita al capitalismo que ofrece La Cocina puede ser quizá la respuesta al porqué no funciona. No todo es la cantidad, los grandes recursos, la pomposidad o el gran despliegue de nuevas tecnologías utilizadas. Sin duda se trata de un conjunto de buenas y potentes ideas que apostaban a caballo ganador pero que sin embargo no cuajan. Pese a eso, o gracias a la gran promoción realizada, las entradas para todas las funciones en el CDN hasta el 30 de diciembre están vendidas desde hace semanas.

Mi puntuación 2/5

2estrellas

Estela Cayón

 

El Público

Recomendada para mentes inquietas, transgresoras y libres


Federico García Lorca dijo de su obra “El Público” que quizá era irrepresentable en el momento en el que la creó y que sería un exitazo tras diez o veinte años. Han pasado más de 85 desde entonces y, a juzgar por las caras de algunos de los asistentes a la representación que tiene lugar estos días en el Teatro de La Abadía de Madrid, quizá aún sigue siendo incomprensible para algunos y un escándalo para las mentes más obtusas.

La versión dirigida por Álex Rigola, que cosechó grandes éxitos el año pasado, ha vuelto a la sugerente sala San Juan de la Cruz del teatro madrileño y la ha transformado. Las poderosas metáforas, imágenes e ideas creadas por Lorca lo invaden todo, desde el vestíbulo a las butacas, e intentan asaltar la mente de los espectadores.

Este texto complejo que es un canto a la verdad y la autenticidad está interpretado por 15 actores genialmente coordinados que mutan de unos personajes a otros y que pasan por diferentes registros durante las distintas partes de la obra. Todos ellos están espléndidos. Nao Albet, Jesús Barranco, David Boceta, Juan Codina, Rubén Eguia, Oscar de la Fuente, Laia Durán, Irene Escolar, María Ernanza, Alejandro Jato, Jaime Lorente, David Luque, Nacho Vera, Guillermo Weickert y José Luis Torrijo forman un engranaje perfecto. Hacen de lo confuso una virtud y toman de la mano al espectador para que se deje llevar por la inspiración y la más absoluta libertad, tanto a la hora de interpretar el sentido de la obra como de las tramas y del motor que mueve a cada personaje. Resultan creíbles, humanos. Podrían ser cualquiera de nosotros y ninguno a la vez. Se trata de un viaje directo al mundo personalísimo de su autor en el que nos encontramos con interpretaciones surrealistas y freudianas de los deseos, con diferentes alter egos del poeta y dramaturgo granadino y con sus honestas dudas profesionales y personales.

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La cuidada escenografía destaca por su versatilidad y estridencia, resultando tan conmovedora como los cambios de registro y ritmos. La tierra sobre la que caminan los actores y que dificultan sus movimientos, la ropa o su ausencia, la música en directo, la danza de algunos personajes y la luz, todo es destacable en un montaje diferente y trasgresor.

“El Público”, que podrá verse en La Abadía hasta el 18 de diciembre, es un canto por la libertad, por romper con las máscaras que encontramos en todos los rincones de nuestra sociedad, por la felicidad y contra la tradición que ahoga el goce y la satisfacción de nuestros deseos. Durante la hora y veinte que dura la obra, se pasa del cuestionamiento de las imposiciones sociales a la reflexión sobre la misión y la verdad del teatro. Nada se resuelve. La interpretación es libre, tan libre como las personas y los pensamientos.

Mi puntuación 4/5

4estrellas

Estela Cayón